martes, 17 de agosto de 2010

Nido de cóndores

Estoy segura que muchos hablarán hoy del Gral. San Martín. Se recordarán sus batallas, su auto exilio, su sable regalado a Rosas, su gesta libertadora. Algunos recordaremos ese sueño enorme de una América libre de los colonizadores, integrada, armoniosa en sus logros, inclusiva con sus nativos y extranjeros. Yo evoco una poesía de Olegario V. Andrade - "Nido de cóndores" - leída en mi adolescencia, impactante, épica, fuerte. Yo evoco su figura con la de Belgrano, otro hacedor de Patria. Estuve en la Posta de Yatasto y el alma tembló viendo esos objetos que "ellos" tocaron. En el nacimiento de la Patria, en ese siglo XVIII sin luz eléctrica ni internet ni avances científicos de envergadura, la Humanidad se prodigó en  hombres y mujeres de una talla tan extraordinaria que su ideario político y social sigue marcando a las generaciones presentes.
Propongo que esas Máximas dejadas como testamento a su hija Mercedes sean de enseñanza obligatoria en las escuelas. Que ilusa!!!!!! Acaso hay hoy, pleno siglo XXI, líderes, figuras a seguir, en todos los ámbitos, de una magnitud tal como la de estos hombres??? Díficil encontrarlos!
No se trata de cruzar cordilleras ni de llevar el preciado regalo de la libertad a otros pueblos. La esclavitud mental, el coloniaje económico y la subestimación de la política están a la orden del día. Grupos enquistados en una sociedad laxa, permisiva, exitista, con valores éticos de una labilidad pasmosa se imponen  mediante la prédica constante y monocorde que nos bombardea desde diarios, radios, TV y toda esa supuesta "información" nos impide pensar desde nuestra propia inteligencia.
Del Padre de la Patria, quiero rescatar no la imagen del guerrero, del estratega sino el hombre que volvió a su patria de nacimiento - mercenario, dicen algunos; hijo de una india guaraní, dicen otros - para sumarse al proyecto americanista y terminar su vida pobre, excecrado por sus propios compatriotas, decepcionado con el abuso (mal uso) que daban a sus conquistas, pero inmortal en sus acciones.
Seguramente, los cóndores que sobre vuelan esta cordillera andina que es la columna vertebral de mi América, esperan otro héroe que nos sacuda las conciencias y nos aglutine alrededor de una patria justa, libre y soberana.

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