sábado, 17 de abril de 2010

SABADO...

Sábado. Atardece. Soberano embole! Aburrida hasta el hartazgo de escuchar y leer tantas estupideces! Y de pronto, una frase cualquiera me reconcilia con el género humano. MULTIPLICAR. Me gusta. Cuando era joven, allá por los 70 y un poquito antes, tuve que esconder algunos libros en el pozo que mi abuelo cavó en el gallinero. Y me daba bronca. Eran mis libros! Pero había una tijera enorme que recortaba aquéllas frases que nos podían perjudicar y desviar el pensamiento, que tenía que ser occidental y cristiano sinne quanon, o como sea que se diga. Y me quedaba sin saber adonde podía haberse ido mis pensamientos si seguía leyendo a Freud, Sartre y el resto de los heroicos autores. Estudiaba Psicología, joder! Iba a leer Caperucita o Alicia en el país de las maravillas? Acaso no son los mismos que hoy pretenden "remodelar" el pensamiento de mis compatriotas? Están un poco remixados, pero es la idéntica manga de conservadores, oligarcas, piojos resucitados que suponen haber usado bacinilla de oro y no reconocen al otro, al prójimo ni al próximo si no está en el mismo barco negador del cambio. Porque ese es el tema: no al cambio. Sigamos con los malos conocidos. No nos arriesguemos a dar el salto y tirarnos a la pileta. Ni siquiera viendo que esta pileta viene climatizada y con agua potable. Dejemos que otros piensen, decidan y elijan por nosotros, así estaremos libres de culpa porque ante el fracaso, la responsabilidad será ajena.
Hace poco, en una de las marchas que según los monopolios no existieron, una mujer reconoció que hasta daba pudor reconocer que este gobierno estaba haciendo cosas buenas. Y es cierto. En nuestra familia, con los vecinos, los compañeros de trabajo o los del club, uno escucha tanta charla negativa y opositora que muchas veces nos quedamos callados para no ser excluídos del grupo. Acaso el mismo grupo no está beneficiándose con las medidas de "este gobierno"? Si, pero no lo quieren aceptar. No saben caracterizar cuáles son los motivos reales para desear que se vayan, para insultar a esa yegua, para humillar a los que se juegan a su favor. Tal vez sea el afloramiento del machismo vernáculo, que no soporta que no una, varias MUJERES superen obstáculos, propongan caminos extraordinarios, tengan ideas creativas e innovadoras para enfrentar las crisis que hubieran amedrentado a otros. Y estos nombres, estas morochas bien argentinas derrochan inteligencia, idoneidad, capacidad de trabajo y de gestión sin que se les corra el lápiz labial inundan este país real con vientos de renovación y progreso, ganando en orgullo y dignidad para todos.
No queda otro camino que seguir multiplicando, educando, mostrando. Hagamos camino al andar. Pongamos el cuerpo, dejemos de ser anónimos y mostremos la cara como esos actores, periodistas, laburantes, maestros, estudiantes y ese TODOS que cantan y saltan por apasionado convencimiento, y comparten el chori y la coca entre pares y para celebrar.

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